Lo mejor, sin duda, es NO contraer deudas, pero si ya las tienes:
1. Empieza, en la medida de tus posibilidades, a deshacerte de las más pequeñas. Supongamos que tienes cinco tarjetas de crédito. En una debes cincuenta mil, en otra debes diez mil y en las tres siguientes debes 5000, 4000 y 3000 respectivamente. Los pagos mínimos que designarías a la deuda mayor, te van a servir para liquidar de un jalón cualquiera de las pequeñas. ¿La grande? Se tendrá que esperar a que acabes con las otras. ¿Tiene alguna consecuencia? Sí, te llamarán a todas horas, te visitarán y le llamarán a tus referencias. Te paciencia, de eso NO pasará.
2. Como medida precautoria para no ser molestado, cambia tu número de teléfono. No tiene caso que atiendas llamadas para que pagues si por el momento no puedes hacerlo, lo único que conseguirás es estresarte más y por la presión puedes tomar medidas equivocadas.
3. Si algún cobrador te visita, NO lo dejes entrar a tu casa y pídele que se identifique plenamente. En esa identificación te deberá demostrar que el despacho es dueño de la deuda; es decir, debe llevar un documento que lo avale. La autorización debe ser emitida por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Si no te enseñan nada, estás en tu pleno derecho a ignorarlos.
4. Jamás le des dinero a un cobrador. Los pagos que hagas serán directamente en el banco y al número de cuenta de tu tarjeta, Tampoco negocies con los despachos, muchos de ellos se hacen ojo de hormiga y nunca reportan el pago.
5. Conserva la calma. Siempre dile a quien te cobre que estás consciente de tu deuda pero que conoces tus derechos y que, por lo tanto, pagarás en el tiempo y forma que a ti te convenga,






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