Hace algunas semanas me llegó un comentario, de alguno de mis amables tres lectores, que decía que si tenía el cinismo de decir que yo no iba a pagar un peso es porque "alguien" me llegó al precio. No he parado de reír. La primera pregunta que nos haremos es ¿quién pudo llegarme al precio? y derivada de esta, la siguiente. ¿Quién tendría interés en que todo el mundo se entere que, a dos años de no darle un centavo a nadie, sigo libre, vivita y coleando, y ni me han embargado, ni demandado, ni nada?
Veamos los posibles escenarios:
1. El banco, alguno a los que le debo, dice un buen día: "Mandaré a mi representante legal para que, en lugar de demandar a la señora Mar, le ofrezca una jugosa cantidad de dinero para que diga que no va a pagar". No, pues sí. Si al banco lo que le importa es que les dejen toda la lana, importándoles un carajo si el deudor se queda sin comer. Por lógica, el banquito queda descartado.
2. El despacho de cobranza. Un día llega un cobrador y me dice: "Señora Mar, en vista que usted ha declarado desde hace tiempo que somos unos muertos de hambre, le ofrezco un carro último modelo para que diga que nos manden al diablo y no nos paguen nada, que al final de cuentas, nada les va a pasar". Las palabras sobran; el despacho queda descartado.
3. La reparadora de crédito." ¿Cuánto quiere usted para decir que no nos haga caso, que somos un fraude, que nadie pague nada? ¿Cinco millones de pesos? ¿De Euros? Lo que pida, pero siga diciéndole a todos que no paguen, que no reestructuren y que nos ignoren." Obvio: la reparadora de crédito, no me ha ofrecido lana.
4. La Condusef: Un día, cansado de oirme mi lenguaje coloquial, algún empleado de la Condusef, le dice a Luis Pazos: "Ya dele una lana a esta mujer para que ponga en descubierto la cloaca que es nuestra dependencia, para que nos siga pegando con tubo, para que diga que no servimos. Si lo hace, don Luis, la gente se entera y deja de venir a quejarse, con suerte nos quedamos sin chamba, total, para la miseria que ganamos y con tanto empleo en el país del espuriato, no pasa nada". A la Condusef, sobra decirlo, lo que le conviene es que la gente pague y pague. Por lógica, le ponemos un tache a la Condusef. Ellos no me han "maiceado".
5. Mis "amigos" los panistas, adoradores de la vela perpetua, y defensores a ultranza de la moral y las buenas costumbres. En este escenario, Jacinto le dice a Genovevo: "Oye tú, esa loca de las deudas, que además armó un mega escándalo cuando encarcelaron a las señoras que abortaron en Guanajuato y juntó a ocho mil gentes en su página, de carne y hueso, que nos decían bien feo, que nos dice yunquistas, Torquemadas, de doble moral y buenos para nada; que se puso a defender la libertad de expresión cuando corrieron a Aristegui, que pone por todos lados los dibujitos esos de No más sangre, y que encima comete el pecado de no pagar a sabiendas que de los buenos pagadores será el reino de los cielos, hay que hacer una vaquita para decirle que nos siga pegando, ¿que no?". No, no creo que los PANcrasios quieran darme para mis "chescos" para que le diga a la gente que no pague.
´Conclusión: Nadie me ha dado nada. Algo tambien hay que destacar: que yo diga que no daré un centavo, es porque saqué mis cuentas y dije: ya les pagué. No digo que no pague nadie, al contrario, estoy consciente, y lo he dicho también, que si alguien recibió un crédito, se lo gastó y simplemente no dio un peso, es un transa, más que los banqueros, despacheros y reparadores, que ya es mucho decir. Yo pagué, por mas de quince años, puntualmente y hasta dejar en cero mis tarjetas de crédito. Hasta que el Tsunami me alcanzó (Véase:http://miluchacontralausura.blogspot.com/2009/08/un-ano-del-tsunami.html)
y de plano no pude. Así, pues, el "pago justo" que me ofrecieron hacer los despachos, de justo no tenía nada. Pagados y de sobra están cada uno de mis acreedores.
Pero, si a ninguno de los arriba mencionados les conviene que diga que no pagaré más, ¿a quiénes les interesa precisamente lo contrario, que se pague "lo justo"? Sí, precisamente a ellos: a los banqueros, despacheros, reparadores, a los empleaditos de la Condusef, a los PANuchos, predicadores del buen vivir, y dentro de estas especies raras, surgen unas aún más, que se reproducen en el ciberespacio como gremlis y que, tras el anonimato, la mayoría de ellos, le dicen a todos los que los leen que "paguen lo justo", sin saber a ciencia cierta cuánto es esa cantidad. Esos promotores del pago justo, que se han convertido de modo --- directo o indirecto --- en solapadores de la impunidad, me dejan pensando (lo he hecho desde hace dos años, cuando aprendí a manejar las páginas en internet) que la orientación brindada muchas veces carece de elementos suficientes, pues nunca he visto, a lo largo de dos años, que algún personaje enseñe una carta convenio hecha por el banco NO por el despachito, sobre todo, que caen en una contradicción: si las personas que escriben se quejan a grito pelado del acoso de los despachos, ¿por qué les dicen a sus lectores que caigan con ellos, o, peor aún, por qué negocian con ellos? No, no hay congruencia. Desde ahí, desde esos sitios de internet, creados para alentar el "pago justo", se fomenta que se siga alimentando a los despacheros. Y el pago justo, deja de serlo. Entonces, se preguntarán, ¿cuándo existe un pago justo?
(Continuará)

12:05:00 PM
Mar Morales

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1 comentarios:
no lo se Mar, la verdad es que te falto un escenario más: alguno de los foros chafas te pagó para que sigas adelante con tu lucha contra la usura =)
A mi me gusta que lo que tienes q decir lo haces (pesele a quien le pese); es un gusto para mi muy grande poder seguirte desde aqui y por el face ;)
Cuidate y feliz san valentin (atrasado)
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