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Yo sí creo en los mexicanos, en el pueblo, en los que luchan, en los que ponen todo de su parte para vivir en paz. Dejar de creer es el principio de la derrota y significa el triunfo de los que asesinan, no sólo con sus balas, si no con su indiferencia.

jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO NUEVO



Por los que vienen, por los que se fueron, por los que están. Vale la pena levantar las copas y celebrar un año más de vida.

Felicidades!

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Prometo no prometer

Y bueno, agonizando el 2009 me vino a la mente una imagen lejana de un sinnúmero de personas prometiendo, haciendo propósitos, jurando y perjurando que serán mejores, que no le sacarán la lengua a la suegra, que bajarán de peso, que dejarán de fumar, que serán el marido ejemplar, que no pintarán el cuerno a la pareja, que cruzarán el Atlántico, que tendrán más ingresos...

A mí me da flojera. Si soy cien por ciento honesta las pocas veces que he hecho propósitos nunca los he cumplido. Ni bajé de peso ni dejé de fumar. ¿Los planes? Esos siempre te vuelan en la cabeza. Sueñas con vivir mejor, con ser mejor en algún sentido que sientes andas medio bajón. A veces se te da. Otras, en muchos casos, la vida te va diciendo que no, que ese no es el camino, que te conviene más casarte con el vecino que con el novio de toda tu vida, o que lo más sano será que mandes todo al carajo, que te olvides de los convencionalismos y que hagas la locura más grande que te ocurra.

Así suele suceder. La tan trillada frase de "el hombre propone y Dios dispone" es más que cierta y lo que sí he aprendido, a lo largo de mis treinta y poquitos años, es que no sabes en qué momento la vida se te escapa, te da un revés o te dice que hay algo mejor para ti que eso por lo que tú te esfuerzas día con día. Y aunque no lo creas, siempre hay avisos que estás caminando en el sentido contrario.

Una amiga muy querida me dijo, en el mero apogeo de mi crisis financiera y emocional, que existe algo llamado "la voz de tu alma". Es como una vocecita interior que te dice que estás viviendo un desastre y que nada te sale bien porque eso por lo que luchas no es lo que te pertenece. Por supuesto, cuando estás que revientas contra todo el mundo, te lo dicen y parece poco más que un recordatorio a la creadora de tus días.

Hace dos años, si la memoria no me falla, yo agradecía a Dios tener una vida perfecta, pero cuando empezaron los problemas e hice mil y un malabares para salvarlos, parecía que todo lo que hacía resultaba peor, generándome más y más frustración. Sin embargo, aunque no lo crean, esa vocecita a la que hacía mención mi amiga sí se presentó, me decía una y otra vez Marina vete, busca otro lugar donde vivir, otro empleo, otros aires. Nunca la escuché. Y francamente ahora no me importa.

No me importa no porque sea nihilista, sino porque aprendí a seguir precisamente esa voz de mi alma y aprendí a hacer locuras, a dejarme llevar por mis sentimientos sin importar si al mundo entero le gustaba o no. Por eso, ya no prometo, no anticipo, no planeo. Me entrego al momento vivido porque sé que es irrepetible y si no lo disfruto, no volverá jamás.

Así pues, queridos amigos, hoy no sacaré la lista de mis propósitos de Año Nuevo porque no los tengo, ni siquiera los he pensado. Lucharé, eso sí por hacer permanente cada instante, bueno o malo, por amar a quien está conmigo con la misma intensidad de lo inasible porque así es la vida misma, inmaterial, imperfecta, etérea. No prometeré nada ni desearé nada. Simplemente agradeceré lo que vendrá y cuando se presente lo formaré, lo moldearé o, en su defecto, lo dejaré pasar.

De ese modo construiré mi felicidad, esa que hoy me cobija y, lo se bien, me acompañará.

Abrazos!

martes, 29 de diciembre de 2009

¿Por qué lucho contra la usura?




A unos días de terminar el año, y agradeciendo a aquellos que me han regalado unos minutos de su tiempo en leerme, explicaré lo que no todos saben: cómo empecé a luchar contra la usura.

Mis problemas empezaron hace casi dos años. Los motivos por los que comenzó mi debacle financiera los narré en un post en el mes de junio:

http://miluchacontralausura.blogspot.com/2009/06/esto-me-paso-mi.html


Cuando saqué a la luz este blog ya me encontraba en franca recuperación emocional y económica. Sin embargo, para vivirlo, perdí mucho, casi todo: empleo, patrimonio, familia, a mi padre... Sí, siempre he dicho que un Tsunami llegó a mi vida y me dejó prácticamente como dicen coloquialmente, con una "mano adelante y otra atrás".

Pese a ello, salí a flote y decidí contar mi historia porque creo que muchas, muchísimas personas, viven una situación similar. Mi problema empezó con deberle al banco, y por querer huir del acoso de los despachos me metí en broncas realmente terribles: pedí dinero a un usurero que fue lo que finalmente me llevó a la quiebra.

Mi coraje, queridos lectores, se basó en la falta de información y en el escaso apoyo legal que tienen las personas que por desgracia contraen deudas con sujetos ruines que viven en la sombra, cobijados en el manto de la ilegalidad. Por eso creí conveniente decirle a quien se toma el tiempo en leerme, que siempre hay solución a todo, que las deudas no son el fin del mundo y que deber dinero no te hace delincuente.

Me preguntan a veces por qué sigo, si los deudores somos perseguidos, atacados y muchas veces incomprendidos. Siempre respondo que sigo porque sé que además de esos calificativos, somos mayoritariamente personas de buena fe, que quisimos pagar pero que no tuvimos los medios, que no nos gastamos el dinero en parrandas ni en lujos, que tuvimos problemas o que simplemente, reconociéndolo, se nos salió de control el uso del dinero plástico y creímos poder resolverlo. Sé perfectamente que el tema que abordo no a muchos les gusta, que muchos piensan que el deudor es conchudo, cínico y ratero y que lo único que debemos hacer es pagar. Estoy de acuerdo: se debe de pagar, pero sin insultos, sin amenazas y en tiempo y modo justos.

Por ello, a las personas que me leen, a quienes han visitado mi FORO, a quienes viven un momento de insolvencia y desesperación, me atrevo a sugerirles que se informen, que busquen opciones, que piensen en soluciones. Mi testimonio, mi historia, no son los únicos ni tampoco me exhibo como líder o pretendo ser un ejemplo a seguir. Sólo soy una mujer que, como muchos, vivió un revés de fortuna y que hoy puede decir, con honestidad, que a la vuelta de la esquina siempre hay algo bueno reservado para ti si luchas, si planeas, si te esfuerzas y sobre todo, si te perdonas los errores cometidos.

Mi lucha no es unilateral, nunca he pretendido sacar provecho de nada ni me pongo en el papel de "sola contra el mundo". Mi lucha será la de aquellos que pretendan salvar sus problemas y su vida de modo honesto; de aquellos que evitarán a toda costa ser golpeados emocionalmente por tener una deuda personal o bancaria, de todo aquel que ame a su familia y desee conservarla con bien. Sobre todo, y en verdad lo espero, será la lucha de quienes aún no tienen problemas serios de deudas, para que nunca los tengan y no se endeuden si no es por una verdadera emergencia. Sólo así no vivirán la pesadilla que muchos hemos tenido. Ojalá en ese sentido sea entendido lo que escribo, lo que comparto día a día con todos ustedes.

Un abrazo muy fuerte para todos.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Lo que me llena de júbilo....

Aunque a veces parezca que soy inconforme, melancólica, tristona o que ando por la vida con cara de fuchi por todos los males que he vivido, les diré que no. La verdad es que pese a todo soy una mujer optimista y tengo en mi vida muchas cosas que me llenan de júbilo.




1 Abrazar a mi hermosa hija de cinco años. ¿Habrá algo más importante en el corazón de una madre que sentir el calorcito de esos brazos tiernos? No lo creo, al menos en mi caso hacerlo al despertar es mi motor.




2. Dormir a pierna suelta. Hace tiempo leí un estudio que hicieron en Japón en el que decían que una siesta de diez minutos por la tarde servía muchísimo para recargar pilas y enfrentar el resto del día. Quizá me aflora mi aún desconocido y multiplicado espíritu oriental, pero no duermo diez minutos, lo hago diariamente por espacio de una hora y me despierto como nueva.


3. Dar una mano amiga. Saber que diste un buen consejo, que ayudaste a alguien en un momento difícil, que diste una palabra de aliento, es de las mayores satisfacciones que he recibido a lo largo de mi vida. Dicen que hacerlo con frecuencia hace que tu paso por el mundo no sea en vano y a mí, aunque no me interesa ser reconocida, me interesa ayudar, a quien sea, de todo corazón.


4. Cultivar y hacer grandes amigos. Algo que me puede encantar del internet y las redes sociales es la forma en que te hace estar en contacto con mucha gente y conservar amistades sin importar el tiempo y la distancia. En Facebook me reúno, aunque no lo crean, con un grupo de amigos que tengo desde la infancia y que, pese al devenir del tiempo, hemos sabido mantenernos unidos. Esta es la magia de la tecnología, ya no existen barreras para poder demostrar el afecto a quien tú quieras, el día que quieras y en el momento que quieras. Y el hacerlo, el saber que no estás solo cuando tienes algún problema, te da una tranquilidad inexplicable y hace que tus broncas sean más llevaderas.


5. Sentirme bella, saludable y llena de vitalidad. Se preguntarán ¿la vanidosa no vino? Para nada! No es vanidad, la belleza es un estado mental. Eres bella cuando eres libre, cuando amas la vida, cuando eres feliz. Sobre todo, una mujer sana física y emocionalmente es bella. Yo amo mi entorno, amo mi cuerpo y diariamente le rindo tributo. Procuro alimentarme bien, tomar mucha agua y estar de buen humor. En eso reside la belleza. ¿No me creen? Inténtelo.


6. Mi trabajo es una de las cosas que más amo. Me gusta saber y agradecer que tengo empleo, que todos los días estaré en él, que podré hacer mil malabares en él y que conviviré con mucha gente. Esta es uno de los principales motivos por los que día a día estallo en júbilo.



7. Decirle a quien está conmigo, todos los días,"te quiero". ¿Saben lo importante que es para el ser humano dar un abrazo, un beso, un apapacho? Aun en épocas de crisis material y emocional, saber que hay alguien a quien le importas y que te importa, que llega a ser amigo, confidente y compañía, te llena en verdad de júbilo. Así que inténtenlo, abracen a quien tengan cerca, a su pareja, a sus amigos y atrévanse a decirles lo mucho que significan en su vida y verán cómo al final del día se sienten maravillosamente bien.




8. La libertad. Palabra extraña sin duda, con miles de significados pero que yo disfruto con intensidad. Soy libre porque pienso, porque siento, porque sueño; porque nadie, pese a los malos momentos en el boom de mis deudas, me ató las manos, las ideas, las esperanzas. Soy libre también porque si hubo críticas me han pasado de largo, si me han mal entendido, también, si no me han comprendido, lo dejo a la elección de cada quien. Lo que importa es que la libertad me ha hecho crecer, reflexionar y marcar yo misma mis límites y mis metas. Atrévanse a ser libres de pensamiento y de corazón y verán que el alma se aligera, la sonrisa aflora, la esperanza se acrecenta. No cuesta nada de trabajo, se los garantizo.

9. Ser auténtica, irrepetible e imperfecta es algo que también me llena de júbilo. Nadie se parece a mí (afortunadamente) ni pretendo ser como nadie. Todos somos una pieza única y por ser única somos imperfectos. ¡Qué maravilla! El mundo de la perfección no existe y si existiera sería aburrido. Así que disfruten de sus errores y aprendan de ellos. Sobre todo, sean ustedes mismos, hagan lo que les tocó vivir y corrijan lo que no les gusta. Principalmente, recuérdenlo: sean felices.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD




A todos mis amables lectores que me han seguido durante este año, les envío un abrazo muy fuerte y mi eterna gratitud por tomarse el tiempo de acompañarme.

Hago votos, desde el fondo de mi corazón, que cada año sea mejor, que cada día sea mejor, que cada instante sea mejor, que cada tropiezo deje una enseñanza y que cada enseñanza nos llene de virtud.

Muchas felicidades.



"Por eso la Nochebuena nos embarga el corazón con la armonía de sus encantos prodigiosos, porque la Nochebuena es nuestra, es la noche de la humildad, la noche de la justicia.

Esta noche también sentimos que empieza ya a morir el año que termina. Por eso nos gusta rememorar las alegrías y las penas que nos trajo sobre el hombro de sus días y de sus semanas, y hasta los dolores ya sobrepasados nos parecen esta noche menos amargos.

Acaso, precisamente, porque ya son recuerdos.

Este año que se va nos ha dejado la marca de su paso en el corazón y lo mismo que en todos estos años que van pasando sobre nosotros...

Si nuestra felicidad residiese solamente en las riquezas materiales, no tendríamos derecho a ser dichosos..... Ahora sí podemos abrir nuestro corazón a la palabra ardiente del amor y comprendemos el verdadero sentido de la fraternidad.

No queremos vanagloriarnos con orgullo de lo que somos ni de lo que tenemos, pero en esta noche, propicia para los aspectos del corazón, sentimos la necesidad de decirle a los hombres y mujeres del mundo el sencillo secreto de nuestra felicidad, que consiste en poner la buena voluntad de todos para que reinen la justicia y el amor.

Primero la justicia, que es algo así como el pedestal para el amor"..

Eva Perón.

martes, 22 de diciembre de 2009

Un día.... ¿normal?




Ocho de la mañana EN VACACIONES suena el teléfono. La voz de mi madrecita al otro lado me recuerda (y me la recuerda) que le han estado llamando los cobradores, que llegaron dos cartitas despacheras más, que tengo deudas, que debo de pagar.

Tras el consabido "si mamita, ya mero", me levanto, recordando que tenía que ir al banco, no a pagar, si no a retirar el prometido aguinaldo. Directito al baño para terminar de despertar, un buen baño y a la recámara de mi hija. "Arriba mi amor, tenemos que salir". Un desayuno rápido y a la calle..

Al abrir la puerta casi me da un ataque cardiaco: mi coche tenía un cristalazo. Me acerco, lo veo, le doy tres vueltas y estallo en el primer grito. ¿Quién había sido el jijo de su mal dormir que no había respetado mis vacaciones, las posadas, el preámbulo de la Navidad?

De regreso a casa con la niña. "Espérame princesa, tengo que arreglar esto". La llamada al seguro, la respuesta con la ubicación del taller, el segundo grito del día. Una jornada que parecía tranquila, con una comida planeada con un par de buenos amigos, parecía cambiar de rumbo.

La visita al taller, el "espérese tantito", la desesperación de mi hija y el tercer grito del día: "Aguántame muñeca, ya mero termino". ¿Ya mero? Dos horas, regrese por favor más tarde, hay problemas con la póliza, usted disculpe siempre no....

En el inter, recuerdo que debía checar si había aguinaldo... no estaba el depósito. Mi jefe me había dicho que si no estaba a las once de la mañana fuera a pedírselo a su despacho. ¿Hasta allá y sin coche? Di el cuarto grito del día en la oficina de mi jefe. Salí bien contenta con el cheque... posfechado.

¿La comida? Cancelada ¿El vidrio roto? Arreglado cuatro horas después. ¿Mi mamá? Con un genio de los mil demonios esperando que corra al banco a pagar (¿¿¿¿Hoy????)

Fue de esos días en los que lo mejor hubiera sido darle un estirón a la cobija y seguir durmiendo. Pero los amantes de lo ajeno que rompieron mi vidrio y me robaron mi estéreo dispusieron otra cosa. También lo dispusieron los cobradores que despertaron a mi mamá y ella, ni tarda ni perezosa, me despertó a mí.

Un día ¿normal? En esta ciudad de locos. Pero afortunadamente, aquí estamos.

Los saludo.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Una reflexión de fin de año



A unos días de concluir este año, los recuerdos se aglutinan en mi cabeza. Fue difícil y mucho. Algunos de mis amables lectores saben que el boom de mi problema con las deudas se debió a la enfermedad y fallecimiento de mi amado padre.

Recordar los meses de angustia vividos poco a poco han hecho que la desesperación vaya dando paso a la calma. Lo extraño mucho, es cierto. Fue mi guía, mi amigo, mi protector, mi consejero. Fue quien me enseñó que luchar por lo que crees, contra lo que parece injusto, es necesario para sobrevivir y conservar tu identidad.

Durante mucho tiempo la amargura, la tristeza, me nublaron la vista y llegué incluso a reclamarle a Dios que me lo hubiera quitado. Hoy, a nueve meses de su partida, empiezo a entender que los ciclos se cierran, que las personas, aun las más queridas para nosotros, sólo están de paso en este mundo para regalarnos un momento de su historia. Pero la historia que mi padre me dejó fue plena, me enseñó a amar y perdonar con la misma fuerza, a saber emprender un camino que, aunque pareciera tortuoso, valía la pena andarlo.

Poca gente lo sabe y hoy lo digo: fue hombre de letras y sus sentimientos se inmortalizaron en varios escritos que por ahí circulan como testimonio de su paso por el mundo. No heredé de él esa magia ni esa sensibilidad; pero me heredó estas manos para plasmar en un teclado el día a día de una mujer como yo, que vio que su paraíso se desvanecía entre la desesperación de ver morir al ser amado y el acoso de los acreedores que no entendieron que no tenía la forma de pagarles.

Ese testimonio, si a alguien le sirve, le servirá también para entender que las deudas no son una elección, que deberle al banco no te hace delincuente, que más allá si entendemos al sistema o no están nuestras vidas esperando reconstruirse para poder salir a flote.

Sí, mi padre me dejó una gran herencia emocional. Tras vivir el dolor, la angustia y la impotencia hoy veo día a día un remanso de luz a mi costado que me dice calladamente que hay que seguir, que hay que luchar, que hay que creer sin importar si te entienden o no.

Gracia infinitas a quienes me hacen el favor de leerme. Gracias también a todos los que me han dado la oportunidad de conocerlos, de quererlos, de entenderlos. Y sobre todo, gracias a ti papá por no alejarte de mi lado ni un solo instante.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Los bancos.. ¿pierden?

En mis inicios de deudora hubo una llamada de un cobrador que me hizo sentir como cucaracha. Me dijo, palabras más, palabras menos, que por no pagarle al banco, la institución se iba a ir a la quiebra, que los ahorradores iban a salir perjudicados y que casi casi debía pedir perdón al creador por ser mala entre las malas.

Esta también es una cantidita que les gusta mucho a los despacheros: si no pagas el banco quiebra. Sí, cómo no. Los bancos no perderán por muchas razones: tienen cubiertas esas "pérdidas" con un seguro, tienen miles y miles de tarjetahabientes que, afortunadamente (sí, afortunadamente, lo digo con sinceridad) siguen pagando puntualmente sus cuentas y, además, tienen la facultad, de modo legal o no, de vender la cartera vencida a los despachitos.

Así que las pérdidas representan poco para ellos, y la prueba está en que, pese a la cartera vencida, HSBC, por mencionar alguno de los bancos más grandes, reportó "aumento significativo" en sus ganancias.

Según los datos que se tienen "Inbursa fue la entidad que acumuló la cifra más alta con 4 mil 938 millones de pesos, seguida por Banco Santander y Santander Consumo, que entre ambas sumaron mil 700 millones de pesos y BBVA Bancomer con mil 573 millones de pesos

Banamex registró una cartera irrecuperable por mil 501 millones de pesos, HSBC por mil 392 millones de pesos y Banorte con 952 millones de pesos".

Pese a ello, los bancos siguen funcionando y creo que están en posibilidad, si se lo plantearan, de negociar con lo deudores y proponerles formas reales de pago, sin tener que recurrir a los despachos de cobranza y sus prácticas ilegales.

Sabemos que la venta de cartera vencida es anticonstitucional, y desde el 2007 los señores que hacen las leyes han querido hacer reformas que impidan a los bancos e instituciones financieras que lo hagan, para evitar así el acoso de las empresas de cobranza extrajudicial hacia los deudores. Sin embargo, poco a nada se ha hecho al respecto.

Y es que no se trata de cobrar ni de querer ganar a la mala. Las instituciones de crédito deben ser las que busquen soluciones y permitan al deudor llegar a un acuerdo con ellas. Vendiendo sus cuentas a los despachos se produce más desequilibrio y confusión en las personas que han tenido problemas de pago, amén de que se puede ser engañado y las supuestas "quitas", en más de una ocasión, han sido tomadas sólo como pagos parciales o se quedan de plano en el despacho sin llegar al banco.

Sería muy bueno para todos que se cambiaran estas prácticas por modos más justos y, sobre todo, que los bancos dejaran de respaldarse en empresas cuyos argumentos suelen rayar en lo absurdo.

No, los bancos no pierden, per ganarían más, mucho más, aceptando negociaciones con los deudores, incluso ANTES de caer en cartera vencida.

Los saludo y los invito a conocer mi FORO.

¿Una iniciativa para deudas impagables?


Hace dos días comenté en mi FORO sobre la iniciativa presentada ante la Cámara de Diputados para congelar deudas considerada "impagables" por los usuarios de tarjetas de crédito.

En dicha iniciativa se plantea que , si se comprueba que una persona no está en posibilidades de cubrir ni los mínimos de una tarjeta, se congele la deuda y se llegue a un acuerdo, con la intervención de la Condusef, para realizar el pago de acuerdo a sus posibilidades.

Me parece que el solo hecho de plantearlo ya representa un gran avance. La mayoría de los deudores intentamos en un momento pedirle ayuda a la institución a la que le debemos dinero para que se pudiera pagar sólo el capital y te dieran chance de hacerlo poco a poco. En mi caso específicamente, cuando sentí el agua hasta el cuello, fui a HSBC a pedir que me dieran tiempo y pagaría hasta el último centavo. Por desgracia las respuestas siempre fueron que no, que no se podía, orillándome a dejar de pagar pues si lo hacía, dejaba de comer.

Si se analizar a fondo esta propuesta, les puedo jurar que muchas, muchísimas personas dejarían de sufrir por tener las deudas a cuestas. Del mismo modo, aquellos que caen en mora estarían liberados de la persecusión de los despachos de cobranza, pues repito, con el compromiso de cubrir el adeudo en condiciones dignas, no será necesario que te llamen cada cinco minutos a grito pelado para que corras a dejarles un dinero con el que no cuentas.

Deseo de todo corazón que se analice a conciencia esta propuesta y se pueda calmar la desesperación de quienes hicieron uso de los plásticos y, por los motivos que sean, se vieron orillados a no poder seguir pagando.

Ojalá los legisladores lo analizaran a fondo. Sería, de verdad, hablar de cambios reales en instituciones que fueron creadas para negociar, conciliar y remediar problemas que a muchos nos afectan.

Los saludo.

martes, 15 de diciembre de 2009

Lo reconocen: fue excesivo el otorgamiento del crédito

Acabo de leer una nota publicada hace un momento en MILENIO que llamó mucho mi atención, no sólo porque habla de reestructuras bancarias, sino porque el representante de la Condusef en Torreón, Guillermo Quintero Rodríguez, reconoció que en años anteriores fue excesivo el otorgamiento del crédito.

Esto, aunque ya lo sabemos, es un factor determinante para que la cartera vencida se haya elevado a niveles inusitados. Y es que haciendo de lado la lucha entre el bien o el mal, el bajo poder adquisitivo con que cuenta la mayoría de la población, hacía que la llegada del dinero plástico hasta la puerta de tu casa fuera una tentación difícil de rechazar.

En efecto, muchas veces se piensa que "si podré cubrir el mínimo", pero si se te presenta un imprevisto, y no tienes manera de solucionarlo, prefieres dejar de pagar y usar tus recursos para comer. Así lo dijo el representante de la Condusef:

"Esto provocó que las condiciones difíciles económicamente, que se han vivido en el presente año como desempleo o recorte de horarios de trabajo, derivó en que la gente lo primero que hizo fue dejar de pagar las tarjetas de crédito ante la falta de recursos, con el fin de satisfacer sus necesidades básicas de alimentos, ropa, hospedaje y demás, dejando para el último, el pago de la tarjeta de crédito".

Por lo tanto, y viendo que algunos funcionario han caído en la cuenta que NO TODOS lo deudores somos personas irresponsables que nos gastamos el dinero nomás porque sí, valdría la pena que se replantearan qué hacer con nosotros, con las personas que SI queremos pagar hasta el último peso, pero que después de varios meses de estar en cartera vencida las instituciones NO nos hacen caso.

¿Sería muy utópico pensar en un pago justo, acorde a las posibilidades de cada quién? Tal vez "se vale soñar" pero si me lo ofrecieran, con gusto lo aceptaría.

Los saludo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

La de hoy de Luis Pazos



El señor Luis Pazos se aventó la puntada de hoy: dijo que las instituciones financieras deberían ajustar el monto del pago mínimo de tal forma que se abone, no sólo a interés si no a capital.


Me puede encantar leerlo. Y créanlo, no hablo desde mi coraje por ser deudora. Simplemente que te salgan con el remedio antes de que llegue la resfriado es bueno, pero lo mejor sería curarte la pulmonía.

Las propuestas de la Condusef en el sentido que actúes con prudencia, que no uses de más lo plásticos, que seas totalero, suenan bien lindas para las personas que no han tenido problemas de pago de sus tarjetas de crédito. Sin embargo, los que ya tenemos ese problema y buscamos solucionarlo a tiempo, sin recibir respuestas, seguimos sin encontrar la luz al final del túnel y la única opción que tenemos es esperar las ofertas de los despachos con el riesgo, siempre latente, que no sean respetadas y terminen llevándonos al baile.

El señor Pazos, en su declaración de hoy a EL UNIVERSAL dijo, además, que si el tarjetahabiente realiza el pago mínimo sabrá que el adeudo podrá durar años sin saldar. Eso también ya lo sabemos, lo que nos comprueba que siendo usuario de créditos y pagando de a "poquito" , te puedes estar hasta diez años (sin exagerar) debiéndole al banco y abonándole, muchísimo más de lo que debías.

Ya sé que algunos me pueden calificar de "agruras", resentida y unos cuantos calificativos más, pero insisto, nos gustaría escuchar propuestas viables para los que estamos en cartera vencida, me gustaría particularmente escuchar propuestas de un pago justo, que dejáramos de ser vistos como delincuentes e irresponsables por no haber pagado a tiempo las tarjetas de crédito y que no se nos pusiera "tache huarache" en el Buró de Crédito cuando llegamos a una buena negociación.

Ojalá la Condusef y el señor que la representa hicieran algo en este sentido ¿Se habrán puesto a pensar en los miles de millones de pesos que recuperarían si a todos los deudores nos dieran opciones de pago? Quizá su avaricia no les dé para tanto y prefieran andar por las esquinas diciendo que nosotros somos los culpables por no pagar.

En fin, seguiremos esperando que alguien tome las riendas de este problema que va más allá de calificarnos de morosos, irresponables, rateros y revoltosos.


¿Quieres exponer algún problema? Te invito a conocer mi FORO.

Nuestras relaciones afectivas

Al platicar con mis amigos nos damos cuenta que, coincidentemente, para bien o para mal, estamos viviendo cambios importantes en nuestra relaciones afectivas. La idea de la fidelidad, del deseo de permanecer junto a alguien por elección hasta el fin de los tiempos, la dependencia emocional y otra tantas cosas, parecen quedarse en el pasado.

Debo aclarar que soy mujer de familia. Fui educada, como muchos, para casarme y permanecer junto al hombre elegido "hasta que la muerte nos separe". Sí, me gusta la vida familiar y lo sigo viendo como una de la mejores opciones para la estabilidad del ser humano; sin embargo, las circunstancias, la carestía, los problemas financieros y las múltiples broncas que aquejan a los seres productos de la modernidad, complican más la convivencia y los divorcios, las separaciones, los pleitos conyugales están a la orden del día.

Casi todos mis amigos cercanos están separados, corren de un lado a otro por los hijos, se reúnen las pareja actuales con las ex, en fin, situaciones antes impensadas por considerarse "inmorales".

Y es que hay algo cierto: la separación actual nada tiene que ver con la sufridera, con el drama tipo Libertad Lamarque. Hoy las relaciones tienen distintos matices: estás con alguien porque quieres, porque deseas su compañía, nada más.

Una amiga muy querida me decía que lo peor, en su caso, era aguantar además el problema de las deudas, mismo que había fragmentado su relación hasta la ruptura, que cómo le hubiera gustado tener la seguridad laboral y económica que tuvieron nuestras madres y abuelas. Felizmente ya no es así. Y digo felizmente, corriendo el riesgo de parecer feminista, porque las mujeres, y también los hombres, elegimos vivir otro tipo de relaciones, sin el hartazgo, la costumbre y la comodidad.

Vivir solo ya no es un drama. La soledad se construye y alimenta en el cerebro y se hace realidad en la medida que tú así lo elijas. No importa si la persona que amas viva junto a ti o en otro continente, lo que importa es que el amor, ese que nace en el momento menos imaginado, se disfruta por el simple hecho de sentirlo y te da el valor para enfrentarlo todo.

Yo establecí el compromiso de amarme a mí misma para amar a mi pequeña hija, a mis amigos, a quien esté conmigo. Y lo establecí en mis peores momentos con las deudas, con el temor de la cárcel y el embargo a cuestas. Lo establecí porque decidí compartir un momento de mi historia con quien no me criticara, no me ofendiera, no me presionara. Las deudas, en efecto, me hicieron más sensible al dolor humano al igual que al propio. Desde ese dolor elegí continuar mi rumbo y moldear mis sentimientos.

Hoy, en este momento, siento el deseo de decirle a todos los que piensan que la soledad les agobia, que la falta de dinero les agobia, que no se sientan mal de vivir ese aislamiento del deudor. Nuestras relaciones afectivas, en efecto, son distintas pero a la vez más cálidas, más fuertes, más humanas. Más imperfectas pero más plenas, mucho más libres y, por qué no decirlo, más felices.

Ya no tenemos que recurrir al otro para estar enteros. No es necesario, tampoco, recostarnos en nadie para tener identidad. Más aún si cargamos el problema de las deudas a cuesta. El ser deudor, aunque parece que te hace un ser marginado, te vuelve en realidad una persona fuerte para vivirlo, para contarlo y para enfrentarlo. Solo, acompañado, querido o no, ser deudor no es una etiqueta de los "malos tiempos", es una forma de vida, no elegida, pero sí con la conciencia que este camino te dejó una enseñanza.

Ser deudor, ser producto de la modernidad y estar solo, es sólo el principio de un largo aprendizaje, no el fin como muchos hemos pensado.


Les envío un cálido abrazo.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Mis deudas, tus deudas, tu familia, la mía...


El título de este post pareciera la conjugación de los "deberes" (yo debo, tú debes, él debe) pero no es precisamente así. Resulta que, como sacado de una tira cómica, les comentaré que hace un par de días platicaba con un amigo la friega que es vivir con deudas y que la familia, la tuya y la de tu pareja, se la vivan con las narices metidas en tus asuntos financieros.

Que tu mamá te regañe por deudor puede ser algo normal, pero cuando la suegra, la cuñada, el concuño y el que pasa por la banqueta de enfrente te empieza a cuestionar, las cosas suenan bastante feo. Sin embargo, lo insólito ocurre cuando la ex suegra de tu actual pareja es quien pareciera llevar la batuta en tus problemas "conyugo-económicos-debederos".

Resulta que no están para saberlo ni yo para contarlo, pero platicando entre deudores nuestras cuitas salió a colación una experiencia vivida, no hace mucho, por una persona "de cuyo nombre no quiero acordarme". Esta personita, casada en segundas nupcias, tenía un defecto al cubo: la suegra y la ex suegra, a quien veía como su propia madre dada la cercanía en que vivían. Y dije al cubo porque también tenía mamá, lo cual, sin duda, es una bendición, sobre todo cuando se quedan al margen de las broncas que surjan entre la pareja. Por supuesto, este no era el caso: la suegra, la ex suegra y la mamá, metían su cuchara en todo. Sí, también la ex suegra.

Cuando empezaron las deudas por las tarjetas de crédito, la cobradera telefónica y las visitas incómodas, le llamaban para cobrar a este trío de lindas señoras, quienes, como suele suceder, pegaban el grito en el cielo y hasta se arreglaban para irlos a ver las tres juntas. Imagínense la escena: el matrimonio, lo hijos de ambos y las damas de la tercera edad. Un manicomio viviente. Of course nadie se ponía de acuerdo y nadie daba soluciones. Que si me llamaron de madrugada, que si a mí me dijeron que me embargaban, una locura.

La ex suegra era referencia del deudor, pero además, era "curiosa" como ella sola. ¿Te endeudaste cuando vivías con mi hija o ya cuando estabas con esta mujer". La esposa irradiaba felicidad cada vez que escuchaba la tonadita. ¿Resultado? Un día, hartos más que de los cobradores y de las deudas, de estas tres damitas, emprendieron la huida. Sí, se mudaron de casa, de ciudad, casi casi de planeta. Ellos fueron el típico caso de los deudores "desaparecidos" del mapa, pero lo que detonó su aislamiento fue la refriega de aguantar esta situación, que aunque suena chusca, para ellos debió ser un infierno.

Si vives una situación similar (¿existirá quién?) debes dejar bien claro a la familia que los problemas con las deudas son tuyos, de tu pareja y de nadie más. Las personas mayores suelen ser muy aprensivas y se angustian cuando se les habla de embargos, de cárcel y de todas las tonterías que inventan los despacheros para ganarse su comisión.

Habla con tu mamá, con tu papá y pídele a tu pareja que lo haga. Manteniendo a tus seres querido al margen de estos problemas seguro encuentran una solución mejor. ¿La ex suegra? Esa no menciono porque me parece un desatino que opine, pero si lo llegara a hacer, en el supuesto que existiera, no debe representar motivo alguno de preocupación para ti.

Los saludo y por favor, sean felices.

viernes, 11 de diciembre de 2009

La usura de Banco Azteca


De todos es sabido que muchos de los bancos "pequeños" o que surgieron en épocas más o menos recientes en tiendas de artículos electrodomésticos, mueblerías o supermercados, son las que cobran intereses más altos.

Se supone que fueron creados para otorgar créditos a las personas " de bajos recursos" o que, por no tener ingresos fijos o poder comprobarlos, no son "merecedores" de créditos en otras instituciones.

Te la pintan bien bonita, te dicen que "con abonos chiquitos" pagarás tu deuda y que esos "piquitos" semanales en poco o en nada dañarán tu economía. No te dicen, sin embargo, que pagarás mucho, muchísimo más por ese préstamo o por ese artículo que compras en abonos que si te pusieras a juntar el dinero de a "poquito" y lo compraras de contado.

Tampoco te dicen que, si te atrasas unas semanas, vivirás un verdadero calvario aguantando a cobradores gansteriles con prácticas absurdas e ilegales que te corretean, te ponen a pelear con el vecino, te gritan, te insultan y, si en una de esas te descuidas, se meten a tu casa y se llevan hasta el perico.

Banco Azteca es uno de esos bancos "populares", al alcance de todos, que te ofrecen, si lo solicitas, hasta 30 mil pesos en efectivo para lo que necesites. Te dicen que pagarás, semanalmente X cantidad dependiendo del monto del préstamo y tú, al firmar el contrato, te conviertes en poco más que un esclavo aceptando llevarles esa lana durante un periodo de, nada más, setenta y ocho semanitas.

Si revisas el CAT de este banco, puede ser que te dé un infarto si sabes hacer cuentas. En su página de internet te dicen que su costo anual es de la módica cantidad de 143 por ciento anual. No, si no son tarugos. Por un préstamo de 5,000 terminas pagando 8,970 pesitos, por poner sólo un ejemplo.

En mi querido FORO hubo un usuario que nos mostró una cartita de esas despacheras, donde por un préstamo de ocho mil, por haberse atrasado unas semanas, le estaban requiriendo más de ochenta mil que incluía interés moratorio, gastos de cobranza y hasta la comida del cobrador y de toda su familia.

Pueden checar el link donde se subió ese documento:

http://miluchacontralausura.foroactivo.net/cuentanos-tu-historia-f1/cartita-de-banco-azteca-t590.htm#7275

y comprobar que el descaro de los supuestos abogados de Banco Azteca no tiene nombre, bueno, sí lo tiene, se llama usura.

Sigo aconsejando evitar caer en manos de estas empresas con permiso para robar. Ya sé que me dirán que si tú vas a pedir prestado estás consciente que pagarás mucho o que incluso me dirán que para qué pides. No lo discuto, tienen razón, sin embargo, debemos reconocer que muchas veces se pide por verdadera necesidad y que, si no te pones buzo, puedes meterte en un problema que dañará tu economía, tu estabilidad y hasta tu vida familiar.

Así que antes de embarcarte, revisa el CAT, lee bien lo que firmas y valora si en verdad vale la pena meterse en camisa de once varas con empresas que lejos de ayudar a las personas, parecen confabuladas para hundirlas y despojarlas, si se dejan, de lo poco que con esfuerzos han podido comprar.

Los saludo.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Y llegaron los cobradores....


La peor pesadilla, más aún que las constante llamadas, empieza cuando tocan a tu puerta los cobradores. Los hay de todo: amables, groseros, simpáticos, guapos, feos, gordos, flacos, insistentes cobardes, con peroratas grabaditas en la cabeza que rayan en lo ridículo...

Tú, por lo general, no te encuentras en el mejor de los ánimos para recibirlos. Llegan y preguntan por ti. Si te agarran en curva y de bajada (que es lo normal), sales y les dices que sí, que eres tú, que qué quieren. Si te encuentras un situación embarazosa, por ejemplo con tu suegra de visita, quizá te escondas debajo de la mesa y mandes a decir que no estás o de plano salgas con tu cara de "yo no fui" y le digas que tú no eres tú, que por favor deje recado.

A mí me tocó de todo. El primero que llegó se notaba que tenía más miedo que yo. Quizá estaba más endeudado que yo. Abrí la puerta y lo vi, parado con un papel en la mano. Supuse a lo que iba y la libré:

--"¿La señora Mar?"

-- "No se encuentra".

Por supuesto no me creyó, pero consiguió dejar en mí un muy mal sabor de boca. Lo demás fueron llegando poco a poco. Hasta eso, nunca se me amontonaron en la puerta, parecían tener turno para cobrar. Hubo dos o tres insolentes, pero mi buen carácter los hizo pensar si debían continuar con la faena de irme a visitar.

A nadie le pagué, con nadie negocié. No es cinismo, se llama insolvencia. En ese entonces estaba más que tronada y así fueran a exigir o suplicar no había de dónde. He de confesar que, aunque no lo crean, llegué a sentir simpatía por alguno de ellos. Me partía el alma verlo llegar, a pie, bajo el sol inclemente de más de 40 grados, a quererme hacer entender que si no pagaba o no reestructuraba tendría graves problemas, más, seguro, que los que tenía él, pues eso de andar de casa en casa, viendo gestos de no muchos amigos, para llevar el sustento a su familia, no debe ser nada halagador.

El oficio de cobrar, sin duda, no es sencillo. Ni ellos están en la gloria ni nosotros, los deudores, lo estamos. Dos caras distintas de la moneda, ambos en situaciones diferentes pero incómodas.

¿Qué tenemos que hacer cuando nos llegan a visitar lo cobradores? Siempre va a depender del modo en que te cobren. Nosotros, los deudores, somos mayoritariamente personas que no hemos podido pagarle al banco por falta de recursos, no de ganas. Por ello, quizá hacerles entender que en el momento no se puede saldar una deuda, se antoja un remedio pasajero si la persona que nos cobra parece gente de bien. Sin embargo, si nos toca un energúmeno que llega poniendo carteles, tocando a gritos o exigiendo el dinero como si lo acabara de sacar de su bolsa, lo que sigue es correrlo.

NUNCA, bajo ninguna circunstancia, debemos permitir que se nos ofenda, se nos amenace ni mucho menos permitirles el acceso a nuestra casa. He conocido casos de "cobradores" que "embargan" a la mala lo primero que tienen enfrente. También conozco una persona que tuvo un intento de violación por uno de estos malandrines. Así que si no hay autoridad que los regule, si siguen permitiendo que se cometan abusos, si ni la Condusef, ni los banqueros, ni nadie ha hecho nada para proteger al tarjetahabiente moroso, queda en nosotros defendernos y actuar.

Lo principal: estar tranquilos. Las agencias de cobranza extrajudicial no nos pueden hacer nada, no están facultadas para nada y la mayoría actúan en la ilegalidad. No queda más que seguir ahorrando para liquidar, buscar mejores ingresos y tener paciencia. Recuerden: las deudas algún día saldrán de nuestra vida con dignidad.

Los saludo y los invito a conocer mi FORO

martes, 8 de diciembre de 2009

Lo que NO debemos hacer en este mes


Y bueno, ya que estamos arrancando con fuerza el mes de diciembre, y a escasos días de empezar el famoso Maratón Guadalupe-Reyes, me gustaría escribir algo respecto a lo que NO debemos hacer en estos días para dañar aún más nuestra economía. Si eres deudor y tienes entre tus planes inmediatos empezar a salir del problema, podrás seguir algunos de estos consejos.

Lo primero que NO debes hacer es tratar de abrir un hoyo para destapar otro. Las ofertas seductoras de traspasar adeudos de una tarjeta a otra NO te ayudan. Cuando yo empecé mi debacle financiera caí redondita en el YA BAJALE, para después correr a dejar mi deuda en la famosa Serfin Light. Nada funcionó, me quedé peor que al principio. El pasar un adeudo de un lado a otro equivale a quitar la mugre de un rincón de tu casa para ponerla en otro. Por menos intereses que te ofrezcan, por muy atractivo que parezca, si de plano ya no puedes pagar una tarjeta debes esperar, insisto, a que el banco acceda a hacerte una buena oferta con el paso de los meses.

Tampoco debes aceptar NUNCA, las propuestas indecorosas de empresas fantasmas que te ofrecen préstamos "peladitos y en la boca". En otro apartado hablé del fraude que éstas representan, así que correr a pedir prestado con la ilusión que juntando el aguinaldo y otro "piquito" más podrás librarla, es una solución por demás peligrosa que, te lo aseguro, puede hacer que pierdas el aguinaldo y te quedes trabado con un problema mayor.

NO debes, si aún estás manejando plásticos aunque debas una enorme cantidad, aceptar las famosas ofertas de "meses sin intereses". Estas pueden ser viables si no tienes otra deuda, pero echarle más cal al canasto y seguir incrementando los "deberes" (del verbo "deber lana") hará que crezca la bola de nieve y con seguridad, el próximo año, terminarás con un montón de cuentas pendientes. Tengo una amiga que le regaló a su hijo una computadora con el "poder de su firma" el año pasado y aun la debe, por lo que si compra de nuevo en esas condiciones llegará el momento que no podrá pagar ni las del año pasado ni las de este. Por ello, NO compres juguetes a plazos, NO compres la ropa a plazos, NO pagues la cena a plazos. Si todavía puedes librarla, líbrala. Tu economía, tu hígado, tu vida familiar, estarán más que agradecidos con que puedas comprar en estas fechas sólo lo que puedes pagar de contado.

NO te quedes con deudas familiares. Si tu hermano te apoyó, si el compadre te apoyó, si tu madre te apoyó, págales. Los problemas de dinero entre familia y amigos desencadenan una serie de broncas que lesionan tu armonía y te llevan a rupturas difíciles de sobrellevar. Además, recuerda: si ellos te apoyaron, debes corresponderles. Es una cuestión de principios morales.

NO sacrifiques a tu familia, mucho menos a los hijos, si los tienes, dejando en el banco toda tu compensación de fin de año. No te digo que no pagues, pero si, a lo largo de varios meses has tenido problemas para pagar tarjetas, acércate al banco, busca negociar y con suerte puedes salir de algún compromiso sin afectar a tus seres queridos. Soy muy insistente en cuidar nuestra vida afectiva porque del buen estado emocional en que estemos al lado de los que queremos, depende en gran medida que podamos salir adelante rodeados de amor y comprensión.

NO caigas en los chantajes de los despachos. Estos, en estas fechas, agarran una tonadita melancólica y bastante cursi para llegarte a la médula y que salgas corriendo a dejarles todo con la consigna de siempre: "de que coma el deudor a que coma yo". Pues como yo y el despacho se espera. No hay más.

NO te amargues, no te presiones, no te sientas fracasado. Las deudas son sólo un mal momento en tu vida, no son el eje de ella, recuérdalo siempre.

Los saludo.


domingo, 6 de diciembre de 2009

Fin de año, con deudas.... ¿un drama?


Porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero,
Mario Benedetti


En estas épocas en las que las tiendas revientan, llegan los aguinaldos, las "ofertas", las compras de los regalos, el ir y el venir, pareciera que los que estamos con el agua hasta el cuello por las deudas bancarias no podemos tener una "feliz Navidad".

La nostalgia, propia de estas fechas, suele conjugarse con el dolor y la "cruda moral" de saber, o por lo menos imaginar, que pudimos tener otros momentos sin haber usado los plásticos y ser víctimas de la usura particular y bancaria. Pero... ya qué. Estacionarse en el pasado y pensar en el "hubiera" no nos brinda ninguna solución y sí nos causa pesar, nos malhumora, nos agota y hace que nos perdamos de disfrutar otros aspectos de nuestra vida que quizá estemos dejando pasar de largo.

Hablar de mi situación personal quizá me haga caer en el egocentrismo, pero lo haré como muestra de que todo, aun lo que parezca peor, tiene un motivo valioso para seguir.

Recuerdo hace un año, cuando regresé a vivir al "defectuoso", mi mundo estaba, recordando la célebre novela de Luis Zapata, "en jirones". Y es que en verdad en esos momentos sí vivía un drama: mi padre adorado agonizaba, no tenía empleo, mi vida familiar se había diluido.... en efecto, no tenía motivos para decir "feliz Navidad". Sin embargo, rascándole un poquito a la memoria, puedo recordar palabras, llamadas, gestos, muestras de apoyo de quienes, viviendo una situación similar a la mía, me dijeron que todo podía ser mejor con el paso del tiempo.

Tras un teclado, en muchas noches de penumbra, conocí la grandeza de algunos corazones que a distancia latían a mi mismo ritmo sin habernos visto a la cara. Uno de ellos, mi querido amigo Trigo compañero virtual de aquellos días y amigo real en la actualidad, siempre estuvo a mi lado, y sigue con su ánimo, con su compañía, con su deseo de decirle a muchos que la vida puede ser grata aun con deudas bancarias y sin dinero. En sus horas trasnochadas, siempre dispuesto a decir "ya basta" , aconseja a deudores para que se defiendan de la mezquindad de los despachos, del sistema bancario, de la usura. Trigo es un corazón que late porque la vida, el destino, o quizá esa entidad a la que hemos bautizado como Dios, le dijo que debía seguir, que el camino no se cerraba por deberle al banco, sino que había una oportunidad para estar aquí, con el desvelo, con la inquietud, quizá con la duda.

Con el paso de los meses, tras mi independencia virtual y la creación de mis propios espacios, tocaron a mi puerta otras personas que me robaron el corazón y comparten hoy mi alegría, mis penas, mis enojos. Amigos a los que amo, no sólo porque me aguantan (que ya es un verdadero triunfo), están en mi vida, en mi mente y en mis latidos porque estando como yo, sin dinero, con deudas y fastidiados por el acoso, se ocupan y preocupan por decirle a varios que no desesperen, que todo debe tener un buen final. Mis cómplices, mis confidentes, Sid y Carlo, han sabido construir más que un FORO DE DEUDORES han hecho de nuestra amistad un lazo indestructible, una muralla firme, a prueba de todo. Han conocido y me han enseñado el valor de la lealtad, del verdadero afecto, ese que perdura pese a las diferencias, a la distancia, a la incertidumbre.

Sin haber conocido en carne propia la traición, el desamor, la rudeza, la deshumanización y la soledad, no tendría la fortuna de haber descubierto el lado opuesto: la solidaridad, la comprensión y apoyo incondicional que me brindaron incluso antes de verme a los ojos. Por ello, sólo por ello, me atrevo a decirle a muchos, a todos los que quieran leerlo, que vivir una Navidad con deudas, con poco dinero, con preocupaciones, no es un drama, es tan solo una oportunidad más para emprender nuevas cosas y verle el lado hermoso a lo que parece ser fatal.

Mis amigos reales, virtuales, cercanos, lejanos, iguales o distintos de mí, mi bella hija, mi familia, mi propia vida, mi cerebro y mi corazón, están perennemente conmigo aun con los bolsillos vacíos. No, no es romanticismo decembrino, es una realidad que se nos escapa entre los dedos por pensar que no comprar, que no ir de fiesta, que no tener el más grande árbol de Navidad es el fin del mundo.

Si te encuentras en situación de insolvencia, si tienes deudas, si te sientes mal, regálate una buena charla, un "te quiero", una amistad duradera, un exquisito aroma de café en tu casa, al lado de quien elijas, un inolvidable momento de quietud. Las deudas, esas poco a poco saldrán de tu vida, pero lo palpable, lo real, eso que nace de quienes te acompañan sin criticarte, que te dan la mano, que te dan ánimos y te apapachan, eso se queda por siempre en ti y es lo verdaderamente importante.

Regálate, pues, un corazón latiendo, un abrazo de amigo, de hermano, de compañero. Regálate y regala la oportunidad de equivocarte, de tropezarte y de caerte, para conocer los lazos afectivos de personas que, como tú, en algún lugar del planeta, atraviesan un mal momento pero luchan por salir de él. Regálale a quien tú desees, una caricia en la mejilla, quizá un tenue suspiro, y prepárate para las fiestas, las posadas, la cena de Navidad y fin de año, lleno de alegría porque eso es lo que en verdad te mereces.




viernes, 4 de diciembre de 2009

¿Le debes al banco? Aguas con el aguinaldo


Muchas personas han vivido la pesadilla de ver que el dinero, producto de su salario, "desaparece" de su cuenta de nómina en un abrir y cerrar de ojos por deber, al mismo banco en que recibe su salario, una tarjeta de crédito.

El si es legal o ilegal ha sido objeto de discusión de varios meses para acá, lo cierto es que esta forma de cobrarse el dinero que se adeuda es por demás absurda y arbitraria.

En una nota que leí el día de hoy los bancos argumentan que la práctica es "legal" porque así se estipula en el contrato que firmas al aceptar el pago de tu salario por depósito bancario. De ser eso cierto, podríamos suponer que el banco tomara una parte de tu dinero mas no el cien por ciento, dejándote sin un peso para alimentarte y cubrir tus necesidades básicas.

Con este modus operandis lo único que se está propiciando es que el deudor corra en busca de soluciones momentáneas y desesperadas, como caer en manos de un usurero, un estafador, vivir de prestado con la familia y nada de eso soluciona en realidad el grave problema de la cartera vencida en nuestro país.

En mi FORO DE DEUDORES hemos leído testimonios de personas que buscan soluciones a esta bronca. Una de ellas incluso pensó en renunciar a su empleo para impedir que le siguieran cobrando toda su quincena.

Así las cosas, dejarte sin un peso en tu tarjeta de nómina no es de modo alguna una solución, sobre todo, porque el dinero producto de tu trabajo debe ser sagrado.

En estas fechas, con la cercanía del aguinaldo muchos trabajadores que le deben al banco están poco más que preocupados, pues se imaginan quedarse sin un clavo y ver pasar las fiestas decembrinas sin un centavo.

¿Y la Condusef, apá? Pues preocupada sólo porque reestructures, que pagues, que negocies, lavándose las manos con pregonas "antipopulistas" y dejando que banqueros y despachos de cobranza sigan haciendo de las suyas.

¿Soluciones? A simple vista pocas, pero sí las hay.

Lo primero que debes hacer, si tienes una deuda bancaria es pedirle a tu patrón que te pague con cheque o en efectivo. En teoría NO tiene por qué negarse, ya que insisto, el dinero que cobras por haber realizado tu trabajo te pertenece desde ya, no es limosna ni te hacen un favor por recibirlo.

Una opción que comentaba una forista era "jugarle rudo" al banco y esperar el depósito desde la madrugada para ganarle al banco antes que se cobraran a la mala. Esto es una solución a medias, ya que si sólo puedes sacar en unos cajeros sólo cuatro o cinco mil pesos y si ganas más te lo van a quitar, pero al menos, como dicen por ahí, "de lo perdido lo aparecido" y no te quedas sin nada.

En cuanto a tu aguinaldo, debes defenderlo con uñas y dientes. Recuerda que es un derecho que como trabajador tienes y puedes exigirle al patrón que lo haga en efectivo. Si en tu empleo estás sindicalizado, recurre a ellos, habla con algún superior y busca el modo de no quedarte sin nada.

Por último, si apenas te van a pagar por nómina y estás en posibilidad de negarte, hazlo. No firmes el contratito mañoso que te condena a quedarte sin tu lana para pagar intereses brutales de las deudas de tarjetas de crédito.

Mientras más lejos de los plásticos, mejor. Pero si ya eres deudor, si estás con el problema encima, no te aturdas, busca opciones de pago y no permitas que nadie se aproveche de tu error ni te permita encontrar salidas dignas a tus deudas.

Los saludo y no olviden visitar mi foro:

http://miluchacontralausura.foroactivo.net/portal.htm

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El acoso, la desesperación, el hartazgo

Un asunto delicado y en el que pocos reparamos es cuando, siendo víctimas de la persecución de los cobradores, de las llamadas, de la refriega de la familia pidiéndote o exigiéndote que pagues, lo peor que podemos soportar es el acoso en la vida laboral.

En fechas recientes se ha hablado mucho del mobing o acoso laboral, término que se ha acuñado, palabras más, palabras menos, al abuso emocional que ejercen un individuo o grupo de infividuos contra una persona, generalmente subalterno, obligándolo a someterse a órdenes que en ocasiones lesionan gravamente su dignidad.

Pongamos un escenario en que una mujer, a la que llamaremos Elena, está atravesando una crisis personal y financiera que le tienen los nervios al rojo vivo y que, por fuerza, debe conservar su empleo pues es el único modo de ingresos que tiene para subsistir. Así, con el cansancio del acoso de los despachos, con la presión de la familia, y con muchas, muchas ganas de salir corriendo, tiene que aguantar día a día la tortura de aguantar que su jefe le haga exigencias por demás ridículas en su empleo.

Cuando te ves metido en problemas financieros y estás aturdido por las llamadas, las amenazas y los "embargos diarios" que te hacen los despachos, lo que menos quieres es quedarte sin empleo. Sin embargo, la mala noticia es que por más que haga circo maroma y teatro, si estás siendo acosado en tu empleo estás en realidad en la antesala de perderlo, ya sea porque te corran o porque, en un ataque inusitado de valentía le refrescas a su progenitora a quien a diario te está muele y muele.

A lo largo de este tiempo, con el trato con tantos amigos, he podido conocer casos verdaderamente desesperados de personitas que sienten más o menos que el mundo se les cierra, que son víctimas de un maleficio, o que no serán capaces de librar ese capítulo negro de su vida porque todo, absolutamente todo, les sale mal.

La realidad es que no es así. Por desgracia, viviendo con tanto estrés, tu salud lo resiente, estás todo el tiempo cansado, de malas, olvidadizo, en fin, y un problema cotidiano suele parecer ante tus ojos como el peor de los males.

Debemos tratar de estar tranquilos. Si en tu trabajo las cosas no marchan del todo bien, lo peor que puedes hacer es permitir que abusen de ti. Ya sé que no es nada fácil, pero si todos los conflictos que rodean tu vida se entrelazan de alguna manera, y la falta de dinero desencadena estrés y en ocasiones, hay que reconocerlo, bajo desempeño laboral, debemos poner lo mejor de nuestra parte para demotrar, y sobre todo demostrarnos, que somos seres capaces, que hacemos bien la chamba y que, aunque tenemos necesidad de conservar el empleo nunca será a costa de nuestra dignidad.

¿Soluciones? Sí las hay. Si sientes que tu patrón se quiere pasar de listo y te está cargando la mano con tonterías, puedes hacer algunas de estas cosas:

1. Verifica con sinceridad si cometiste un error. Es normal que ante las presiones cotidianas se nos vayan "las cabras al monte" y la reguemos. Si se llega a dar este caso, con humildad pero con firmeza debemos reconocer que algo hicimos mal y enmendarlo. Si actúas con honestidad, aunque el problema persista, te sentirás mucho mejor.


2. Si después de enmendar el error te siguen diciendo que estás mal, que todo lo haces mal, que casi casi te tienen en tu empleo por lástima, cuidado. Debemos tener los ojos, los oídos y el cerebro trabajando al cien por ciento para identificar cuándo se nos está exigiendo alguna cosa que rebase la normalidad o se torne injusta y hacerlo saber. A mí me pasó en mi "boom" con las deudas. En mi empleo, uno de mis superiores me hacía exigencias por demás ridículas hasta que le pedí que me enseñara la forma en que él hacía sus reportes y tenía en orden sus expedientes. Adivinan, se puso verde, me dijo que no tenía por qué darme explicaciones y que él tenía todo su trabajo impecable y al día, lo cual, por supuesto, era vil mentira. Tras una encerrona y agarrón de dos horas, el fulano se evidenció y yo tuve armas para exigirle, ahora yo, que antes de criticar el trabajo ajeno pusiera en orden el suyo. No es fácil suponer que no permanecí mucho tiempo en ese empleo, pero busqué otro con tiempo, tranquila y con la conciencia limpia como un bebé que yo no era la que estaba fallando.

3. Cada vez que te exijan algo y tengas elementos de defensa, trata de hacerlo con testigos, en calma y buscando modos de negociación. Los regaños que pretenden ser unilaterales, sin escuchar la otra parte, de malos modos y en lo oscurito no terminan nada bien. Si te piden por ejemplo un reporte y sabes que por arte de magia se desaparece o termina estando mal, al dárselo pide firma de recibido. Si se niega o te hace saber que es tu obligación entregarlo, recurre a un superior. Recuerden que el silencio es, en todos los casos, nuestro peor enemigo.

4. ¿Te regañan sin ton ni son y a parte no quieren escuchar tus argumentos? Malo, malísimo. Por muy grave que sea tu falla, en caso de existir, debes por fuerza, defenderte. Si no se te permite, no te ofusques, no te sientas mal, no te autocastigues. El permitir someterte, el no decir "esta boca es mía", desencadena una serie de frustraciones que se van acumulando en tu hígado y en tu corazón y no te llevarán por buen camino.

5. ¿De plano ya te agarraron "de bajada"? No hay más que despabilarse, asumirlo y actuar. En muchas ocasiones no hay de otra: el trabajo llegó a su término. Sí, ya sé, no hay chambas, no estamos tan chavitos, no será sencillo, pero es peor permanecer en un lugar en el que a todas luces vives o vivirás un infierno. Con calma, con mucha paciencia, ve buscando a dónde colocarte o la forma de autoemplearte. Una frase metafísica que suena medio cursi dice más o menos así: "cuando todas las puertas se cierran, Dios abre una ventana". Es totalmente cierta: cuando un trabajo nos da más molestias que satisfacciones, cuando una relación personal o amorosa no está siendo satisfactoria, cuando algo en nuestra vida no camina bien, es momento de reflexionar y si es necesario, partir. "Lo que no deja, dejarlo", así que con mucho ánimo, con el autoestima arriba, con la cabeza fría y el corazón caliente, debemos buscar salidas, hablar con amigos, buscar ayuda.

Las deudas y sus múltiples variantes nos dañan seriamente la salud, el autoestima, nuestra vida en familia, nuestro empleo. Todo tiene solución, sin embargo, si tenemos la fe en alto, si nos rodeamos de cariño, de buenos consejos, si tratamos de darle armonía a lo que parece poco armonioso.

No por estar endeudados, deprimidos y pobres debemos dar nuestro brazo a torcer ante nadie ni ante nada. A la vuelta de la esquina, a veces sin pensarlo, está la solución tan esperada a este y a cualquier problema.

Los saludo.

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